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Editorial

La Medicina en la encrucijada: no basta con curar

Juan D Humphreys

Revista Fronteras en Medicina 2019;(01):0007-0009 


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Los autores declaran no poseer conflictos de intereses.

Fuente de información Hospital Británico de Buenos Aires. Para solicitudes de reimpresión a Revista Fronteras en Medicina hacer click aquí.

Recibido | Aceptado | Publicado 2019-03-29

“Más vale prevenir que curar”.

Frase atribuida a Erasmo de Rotterdam (1466-1536)

El concepto de prevención en todas sus acepciones es casi tan antiguo como la humanidad y esta frase introductoria atribuida a Erasmo jamás ha sido rebatida. Sin embargo, es curioso como en la realidad cotidiana las actitudes preventivas sean tan resistidas. Medidas universalmente reconocidas como efectivas, tales como utilizar el cinturón de seguridad en un vehículo o cruzar la calzada por la línea peatonal, siguen sin respetarse en muchas partes y hasta la imposición de penalidades o incentivos no han tenido mucho efecto para lograr su cumplimiento. La falta de relación entre la teoría y la práctica es una de las tantas contradicciones de la conducta humana.

Promover la salud propiciando un estilo de vida saludable o intervenir contra la enfermedad mediante inmunizaciones, terapéuticas preventivas o medidas de detección precoz puede impedir, retardar o modular la enfermedad, lo cual impone un impacto socio-económico beneficioso de relevancia considerable.

En el campo de la salud, después de los éxitos de la vacuna antivariólica1 o del empleo de la penicilina en la prevención de la fiebre reumática2, parece increíble que la obesidad visceral y la diabetes tipo 2 continúen en un constante aumento3. En el 2009 se publicó una comparación de los estudios EUROASPIRE I, II y III4, donde se muestra claramente que, en ocho países de Europa, más allá de la subutilización de los recursos preventivos contra la enfermedad aterosclerótica cardiovascular, los objetivos terapéuticos no eran alcanzados en un importante porcentaje de los pacientes que recibían las drogas preventivas. La conclusión de los investigadores del ASPIRE fue: “Realizar el rescate del miocardio agudamente isquémico sin dedicarse a las causas subyacentes de la enfermedad es en vano, necesitamos invertir en prevención”. Marcaron claramente la encrucijada, pero no se vieron las decisiones firmes de dónde o cómo invertir. Un par de años después, los investigadores del estudio PURE5 establecieron en sus conclusiones: “Dado que el uso de medicaciones de prevención secundaria es bajo en todo el mundo, especialmente en países de bajos ingresos y en regiones rurales, son necesarias propuestas sistemáticas para mejorar la utilización de largo plazo de drogas básicas, baratas y efectivas”. Pero en la mayor parte del mundo, de las propuestas sistemáticas solo han quedado las buenas intenciones.

Hay abrumadoras evidencias procedentes de múltiples estudios que dejan en claro el amplio y efectivo beneficio de diversas medidas de prevención, tanto en términos de diagnóstico temprano, de utilización de fármacos y vacunas, y de lograr cambios terapéuticos del estilo de vida. Ya nadie duda de las bondades de las estrategias generalmente aceptadas y han sido incorporadas en las distintas guías de tratamiento y prevención de la mayoría de las naciones y sociedades. Pese a esto, en el momento de pasar de la recomendación a la acción es alto el índice de fracaso.

Cuando uno habla con la gente, la mayor parte coincide en que las medidas preventivas son muy eficaces; sin embargo, muchas personas se resisten a ellas por los motivos más variados. La conducta humana suele entrar rápidamente en estereotipos muy difíciles de modificar, generalmente dominados por la ignorancia, la desconfianza o el temor. Sin duda, el único camino para contrarrestar esto es la educación y esto debiera comenzar ya en las primeras etapas de la vida.

Por ahora, tanto para la industria como para los médicos es más rentable tratar que prevenir; pero vale la pena señalar que el desarrollo de nuevos tratamientos cada vez más costosos incrementa constantemente los presupuestos de la salud a nivel global y muchos economistas han presagiado que de continuar esta tendencia, ninguna sociedad del mundo podrá llegar a financiar el costo futuro de la salud. Si no se contiene este gasto, terminaremos por matar “la gallina de los huevos de oro”. En el momento actual la prevención aparece como la mejor herramienta a la vista para la contención del gasto, motivo por el cual buscar las formas de incentivarla sería provechoso. Sin embargo, como ya hemos comentado, la imposición de sanciones o de estímulos económicos resultan poco eficaces a la hora de promover estas actitudes.

Es fácil culpar a otro de nuestras falencias, pero primero sería más justo empezar por suponer que la pelota está en nuestro lado de la cancha. Por lo tanto, ¿Qué papel le cabe al médico en esta encrucijada? ¿Hacia dónde habrá que apuntar el dedo inquisidor? ¿Será que al médico le interesa más tratar las enfermedades ya constituidas que intentar prevenirlas? ¿Será que a las personas no les interesa evitar enfermarse? En el lenguaje corriente los médicos somos reconocidos como “profesionales del arte de curar”. Cabe preguntarse si los médicos también queremos ser reconocidos como los “profesionales del arte de prevenir”. Tal vez en esta aparente contradicción surja una de las explicaciones del desacople entre la recomendación y la aplicación. La vocación médica se encuentra generalmente impulsada por la pasión de curar. No prescribir un medicamento o no realizar una práctica indispensable para tratar un enfermo es considerado mala praxis. Este mismo rigor no es habitualmente aplicado a las medidas de prevención. Para buscar las causas de esta situación es razonable analizar cómo es la formación del futuro médico en el pregrado. Si miramos las recomendaciones oficiales para la elaboración de programas de educación médica, por ejemplo en el Reino Unido6, es llamativo ver que no hay indicaciones taxativas sobre prevención. En universidades argentinas prestigiosas7,8 no figura una materia específica de prevención en los planes de estudio de pregrado y se deja librado que estos temas se traten al estudiar las distintas patologías, con lo cual frecuentemente en la mente del estudiante se crea el concepto que lo primordial es la curación de la enfermedad y que la prevención es una cuestión secundaria.

Considerando el enorme potencial de ahorro de recursos de la salud pública que puede generar la implementación correcta y generalizada de medidas de prevención adecuadas, no deja de llamar la atención que los profesionales de la salud no se los prepare mejor en esta disciplina. La siguiente pregunta sería si ha llegado el momento de realizar cambios en los sistemas de educación médica de manera que el tema sea tratado en forma más específica. Si realmente queremos tener médicos que sepan prevenir, habrá que actuar desde la etapa formativa jerarquizando la prevención. Para entrar en la modernidad, es necesario crear la conciencia de que muchas de las situaciones de enfermedad son, en última instancia, el resultado del fracaso de la prevención. En el mundo contemporáneo ya se está produciendo una revolución conceptual con respecto a cómo enfocar el desarrollo de las aptitudes de las personas en términos de su creatividad para lograr su mayor potencial9,10. Estas nuevas ideas tienen que ayudar a abrir nuestras mentes, como lo están haciendo en otras disciplinas. Es necesario que las Escuelas de Medicina tomen la decisión de adecuar sus programas de estudios ya en el pregrado a esta nueva realidad. El “arte de la prevención” puede y debe enseñarse. Si los médicos del futuro se forman tomando en cuenta que deben ser personas que tengan la misma pasión y creatividad por prevenir que por curar, no es demasiado optimista pensar que se lograrían resultados mucho mejores. Desde ya, es simplista considerar que estas ideas resultan ser la solución integral del problema, pero sería un buen comienzo.

Dr. Juan D. Humphreys

Servicio de Cardiología, Hospital Británico de Buenos Aires, CABA

juandhumphreys@gmail.com

  1. Barquet N, Domingo P. Smallpox: the triumph over the most terrible of the ministers of death. Ann Intern Med 1997;127:635-42.

  2. Zühlke LJ, Beaton A, Engel ME, et al., Group A Streptococcus, Acute Rheumatic Fever and Rheumatic Heart Disease: Epidemiology and Clinical Considerations. Curr Treat Options Cardiovasc Med 2017;19(2):15.

  3. Bommer C, Sagalova V, Heesemann E, et al., Global Economic Burden of Diabetes in Adults: Projections from 2015 to 2030. Diabetes Care 2018;41(5):963-70.

  4. Kotseva K, Wood D, De Backer G, et al. EUROASPIRE Study Group. Cardiovascular prevention guidelines in daily practice: a comparison of EUROASPIRE I, II and III surveys in eight European countries. Lancet 2009;373:929-40.

  5. Yusuf S, Islam S, Chow CK, et al., on behalf of the Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE) Study Investigators. Use of secondary prevention drugs for cardiovascular disease in the community in high-income, middle-income, and low-income countries (the PURE Study): a prospective epidemiological survey. Lancet 2011;378:1231-43.

  6. General Medical Council. United Kingdom. Promoting excellence: standards for medical education and training. http://www.gmc.uk.org./education/standards.asp. (consultado el 7 de febrero de 2019).

  7. Universidad de Buenos Aires. Carreras. Facultad de Medicina http://www.uba.ar/download/academicos/carreras/FacultaddeMedicina.pdf (consultado el 7 de febrero de 2019).

  8. Universidad Católica Argentina. Facultad de Ciencias Médicas. Carrera de Grado. Medicina. Plan de Estudio. http://uca.edu.ar/es/facultades/facultad-de-ciencias-medicas/carrera-de-grado/medicina/plan-de-estudio (consultado el 7 de febrero de 2019).

  9. Robinson K. The Element: How finding your passion changes everything. Ken Robinson with Lou Aronica. Ed. Penguin Group (USA) Inc. 375 Hudson Street. New York. New York. USA. 2009. ISBN 978-0-670-02047-8.

  10. Robinson K. Out of our Minds. Learning to be creative. Capstone Publishing Ltd. (A Wiley Company). Revised and updated 2011. The Atrium, South Gate, Chichester, West Sussex. PO19 8SQ. United Kingdom. ISBN 978-1-907-31247-2.

Autores

Juan D Humphreys
Servicio de Cardiología, Hospital Británico de Buenos Aires, CABA.

Autor correspondencia

Juan D Humphreys
Servicio de Cardiología, Hospital Británico de Buenos Aires, CABA.

Correo electrónico: juandhumphreys@gmail.com

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Titulo
La Medicina en la encrucijada: no basta con curar

Autores
Juan D Humphreys

Publicación
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Editor
Hospital Británico de Buenos Aires

Fecha de publicación
2019-03-29

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