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Revisión anual

Biomarcadores para el diagnóstico de insuficiencia cardíaca en la práctica rutinaria del cardiólogo moderno

Eduardo R Perna, María L Coronel, María J Blanchet

Revista del Consejo Argentino de Residentes de Cardiología 2019;(149):0076-0082 


La insuficiencia cardíaca (IC) representa hoy en día un desafío para el cardiólogo y el médico no especialista, quienes enfrentan diariamente la difícil tarea de realizar un diagnóstico preciso. Luego de la evaluación clínica inicial, las herramientas utilizadas pueden ser de amplia disponibilidad --el electrocardiograma, la radiografía de tórax y el ecocardiograma-- o de difícil acceso. El advenimiento de los péptidos natriuréticos (PN) ha contribuido en forma creciente a optimizar la identificación correcta de pacientes con IC y especialmente a excluir el diagnóstico. El cardiólogo moderno debe combinar la sagacidad y el entrenamiento con la tecnología y los biomarcadores para el diagnóstico correcto de IC. La evaluación clínica debe establecer al menos tres grupos: uno con alta probabilidad de IC que requiere un tratamiento precoz, otro de baja probabilidad donde debe primar la búsqueda de un diagnóstico alternativo, y un grupo de probabilidad intermedia, quizá el de mayor magnitud, donde se debe echar mano a diferentes elementos adicionales que contribuirán a llevar al paciente a alguno de los otros dos. Aquí es donde los PN han demostrado la mayor utilidad y su utilización no debería ser olvidada.


Palabras clave: insuficiencia cardíaca, diagnóstico, péptido cerebral natriurético,

Heart failure (HF) represents today a challenge for the cardiologist and the non-specialist doctor, who face the difficult task of making an accurate diagnosis every day. After the initial clinical evaluation, the tools used can be widely available, such as the electrocardiogram, chest x-rays and echocardiogram; or difficult to access. The advent of natriuretic peptides (NP) has increasingly contributed to optimize a correct identification of patients with HF and specially to rule out diagnosis. The modern cardiologist must combine sagacity and training with technology and biomarkers for a correct diagnosis of HF. Clinical evaluation should establish at least three groups, one with a high probability of HF, which requires early treatment; another with low probability, where the search for an alternative diagnosis should prevail; and a group with intermediate probability, perhaps the largest, where you should use different additional elements that will help bring the patient to one of the other two. This is where NP have shown the greatest utility and their use should not be forgotten.


Keywords: heart failure, diagnosis, natriuretic brain peptide,


Los autores declaran no poseer conflictos de intereses.

Fuente de información Consejo Argentino de Residentes de Cardiología. Para solicitudes de reimpresión a Revista del CONAREC hacer click aquí.

Recibido 2019-03-07 | Aceptado 2019-05-27 | Publicado 2019-06-28

Figura 1. Escenarios potenciales de aplicación de péptidos natriuréticos. HTA: hipertensión arte...

Tabla 1. Utilidad del examen físico para detectar presión capilar pulmonar (PCP) de 22 mmHg.

Tabla 2. Características generales de los péptidos natriuréticos utilizados para diagnóstico de...

Tabla 3. Score PRIDE para el diagnóstico de insuficiencia cardíaca en pacientes que consulta por ...

Tabla 4. Puntos de corte de los péptidos natriuréticos utilizados para el diagnóstico de insufic...

Figura 2. Producción de los péptidos natriuréticos. AA: aminoácidos. BNP: péptido cerebral natr...

Figura 3. Uso práctico del NT-proBNP como herramienta diagnóstica en pacientes con disnea en el se...

Introducción

La insuficiencia cardíaca (IC) representa hoy en día un desafío para el paciente que la padece por las limitaciones en la calidad de vida que le impone, para los sistemas de salud por su alta tasa de hospitalizaciones, mortalidad y costos, y también para el cardiólogo y el médico no especialista, quienes enfrentan diariamente la difícil tarea de realizar un diagnóstico preciso.

La evaluación de individuos que son admitidos por disnea tiene como objetivos básicos el diagnóstico rápido y apropiado, dirigido a la selección de las terapias adecuadas, y, en forma concomitante, la identificación de individuos de alto y bajo riesgo para optimizar los tiempos al tratamiento y el uso de recursos1. La IC es un síndrome clínico complejo, que incluye distintos fenotipos basados en la fracción de eyección, con etiologías muy diversas2. Las manifestaciones clínicas de presentación incluyen una variedad de síntomas y signos típicos, los cuales muestran una relación inversa entre sensibilidad y especificidad, y muchos de ellos son comunes a un gran espectro de entidades. De allí que el diagnóstico puede ser desafiante, aún en profesionales expertos, debido fundamentalmente a que ningún hallazgo aislado permite confirmar o rechazar la IC como causa de disnea. La incertidumbre alcanza el 44% de los casos y puede mostrar una discordancia con el diagnóstico final en 1 de 4 casos3,4. Aun con el uso de péptidos natriuréticos (PN), la tasa de error permanece en 14-29%5.

Esta revisión se enfocará en el rol de los PN como herramienta adicional a las que dispone el cardiólogo moderno, para afianzar el diagnóstico de IC.

Escenarios potenciales para el uso
de los péptidos natriuréticos
en insuficiencia cardíaca

En la actualidad existen numerosos marcadores serológicos disponibles que exploran diferentes anormalidades fisiopatológicas en IC1,6. Entre ellos, los PN son los más utilizados en diversos escenarios, constituyendo un instrumento común para el cardiólogo (Figura 1). Con respecto a su rol en el diagnóstico, son una herramienta más que permite identificar la disnea de origen cardiovascular y diferenciarla de las otras causas.

Diagnóstico convencional
de insuficiencia cardíaca: clínica,

radiografía de tórax
y electrocardiogr
ama

Durante el curso de la IC, diferentes estrategias son utilizadas para cuantificar la congestión y para guiar el tratamiento. Las clásicas son: la evaluación clínica, radiografía de tórax y el electrocardiograma (ECG).

Evaluación clínica

Múltiples síntomas y signos han sido descriptos para evaluar el estado hemodinámico. Sin embargo, está establecido que un solo elemento del interrogatorio o examen físico no alcanza para este fin, más aún teniendo en cuenta que pueden ser detectados cuando la presencia de congestión es al menos moderada y no así en casos leves7. Las recomendaciones actuales apuntan a categorizar el examen físico según el grado de congestión, o estado de volumen estimado, así como la perfusión periférica.

Dentro de los signos del examen físico, la ingurgitación venosa yugular es el hallazgo más preciso para evaluar la presión de llenado del ventrículo izquierdo (VI). Puede ser utilizada para estimar la presión de la aurícula derecha y guiar el tratamiento8,9. La presencia de reflujo hepatoyugular en ausencia de fallo de ventrículo derecho aislado predice de manera confiable el aumento de las presiones del ventrículo izquierdo10, y su evaluación posee un buen acuerdo interobservador11. Ambos parámetros indican un peor pronóstico en el seguimiento12. La ortopnea también se relaciona con el aumento de las presiones de llenado del VI, expresando presión capilar pulmonar (PCP) mayor a 30 mmHg13.

La congestión y volemia del paciente pueden ser valoradas con la exploración física. Cuando los hallazgos se suman, apoyan de manera más confiable el diagnóstico de IC (Tabla 1).

Caso contrario ocurre con la valoración de la perfusión periférica, donde las herramientas confiables son escasas, y por lo tanto puede ser más dificultosa. Las anormalidades relacionadas a hipoperfusión incluyen disminución de la presión de pulso, frialdad de extremidades, trastornos del sensorio e hipotensión arterial, que en ocasiones puede estar ausente. La disminución de presión de pulso o pinzamiento de la tensión arterial [(tensión arterial sistólica - tensión arterial diastólica) / tensión arterial sistólica x 100] menor al 25% ha tenido un buen valor predictivo positivo para bajo gasto cardíaco, pero es un hallazgo poco frecuente13.

Los scores combinan diferentes indicadores para evaluar la congestión de manera más confiable que un signo aislado. Actualmente, el score EVEREST es el más utilizado en la IC aguda. Fue desarrollado en el año 2013, está diseñado para evaluar cambios del estado de volemia durante la hospitalización y se asocia con un aumento del 15% de mortalidad por insuficiencia cardíaca en los pacientes con signos clínicos manifiestos14.

Radiografía de tórax

Por lo general, la radiografía de tórax es uno de los métodos de imágenes realizados de primera línea por su amplia disponibilidad, bajo costo y escasa tasa de radiación. Los signos radiográficos que se asocian con sobrecarga hídrica, como redistribución de flujo o congestión venosa pulmonar, cardiomegalia, derrame pleural o congestión hiliar, son específicos, pero poco sensibles para el diagnóstico de IC. En un gran porcentaje de pacientes con IC aguda las radiografías de tórax no evidenciaban hallazgos patológicos15. Por ello, se considera que es más útil para identificar o descartar una causa de disnea alternativa a la IC.

Electrocardiograma

La presencia de una anormalidad en el ECG aumenta la probabilidad diagnóstica de IC, pero posee baja especificidad16. Algunos hallazgos pueden dar orientación etiológica, como la presencia de una secuela de infarto sugiriendo enfermedad coronaria. En algunos casos puede orientar el diagnóstico y el manejo terapéutico, como el inicio de anticoagulación ante fibrilación o aleteo auricular y la indicación de marcapasos o resincronizador cardíaco por trastornos de la conducción. Por este motivo, la realización de rutina de un ECG es mandatorio ante la sospecha de IC.

Métodos auxiliares de amplia
disponibilidad: rol de la ecografía

Ecocardiograma

En el paciente con sospecha de IC, el ecocardiograma aporta gran cantidad de información, que puede agruparse en 2 categorías17,18.

1. Estructurales: el hallazgo de valvulopatías, alteraciones de la motilidad (aquinesias, aneurismas), cardiopatías congénitas, enfermedad pericárdica, dilatación de cavidades e hipertrofia está asociado al diagnóstico de IC.

2. Funcionales: si bien sístole y diástole deben entenderse como parte del mismo proceso que determina la función de bomba, tradicionalmente se estudian por separado.

• Función sistólica: La capacidad de bomba y en menor medida la contractilidad ventricular se pueden estimar a través de distintos métodos, desde aquellos simples (fracción de acortamiento, separación septum-punto E, excursión sistólica en modo M del plano del anillo mitral) hasta formas más complejas como la velocidad tisular del anillo mitral durante la sístole (onda S), el análisis de deformación mediante eco bidimensional o speckle tracking. Sin embargo, debido al volumen de datos que respalda su uso rutinario, la recomendación actual es utilizar la fracción de eyección mediante el método de Simpson o bien, si está disponible y se tiene experiencia en su uso, la fracción de eyección 3D17.

• Función diastólica: Existen múltiples métodos para la detección de disfunción diastólica. Como consecuencia, el último consenso europeo-estadounidense sugiere implementar un puntaje en el que se evalúan solo 4 variables: la velocidad de la insuficiencia tricúspide (valor normal < 2,8 m/s); la relación E/e’ de 15 o más, el índice de volumen de la aurícula izquierda mayor a 34 ml/m2 y la velocidad tisular diastólica disminuida (onda e’ septal menor a 7 o lateral menor a 10 cm/s)19. Las 2 primeras variables son indicadores confiables de presiones de llenado en tiempo real: la dilatación auricular es un biomarcador de elevación crónica de presiones de llenado del VI y la alteración de la velocidad tisular está asociada a relajación ventricular anormal. En suma, se buscó resumir los distintos factores que intervienen en el complejo proceso de la diástole. La anormalidad de la mayoría sugiere disfunción diastólica (esto es, por lo menos 3 de 4 o bien al menos 2 de 3 si no se puede obtener la velocidad de regurgitación tricúspidea). Es de destacar que la presencia de una función sistólica marcadamente anormal (como una fracción de eyección menor a 45-40%) está asociada a la presencia de disfunción diastólica.

Ecografía pulmonar

La evaluación con ecografía pulmonar permite detectar la congestión pulmonar mediante la presencia de líneas B, definidas como artefactos hiperecoicos verticales similares a la cola de un cometa, que surgen de la línea pleural y se extienden al límite inferior de la pantalla. Las mismas representan el síndrome intersticial asociado con la extravasación de líquido al intersticio pulmonar, consecuencia del fallo cardíaco izquierdo.

En los últimos 20 años, el ultrasonido pulmonar ha surgido como una herramienta confiable y rápida que puede ser utilizada a la cabecera del paciente con disnea aguda. Estudios observacionales y un reciente metaanálisis han sugerido que la ecografía pulmonar tiene mejor capacidad para diagnosticar IC aguda que el esquema tradicional, la radiografía de tórax y los PN20-22. Recientemente fue publicado un ensayo clínico aleatorizado que evaluó 518 pacientes con disnea aguda en el servicio de emergencias, en los cuales el ultrasonido pulmonar sumado al diagnóstico clínico habitual, en comparación con el diagnóstico clínico habitual más radiografía de tórax y PN cerebral de tipo B N-terminal (NT-proBNP), fue superior en exactitud diagnóstica y utilidad clínica23.

Ecografía de vena cava inferior

Permite estimar las presiones de llenado de las cavidades derechas y por lo tanto el fallo del ventrículo derecho. La evaluación de la vena cava inferior (VCI) desde la vista subcostal debería ser incluida como parte del examen de rutina del ecocardiograma transtorácico. Existe acuerdo genqeral en que el diámetro de la VCI debería ser medido en la vista subcostal, con el paciente en posición supina, a 1 o 2 cm de la unión con la aurícula derecha, utilizando la vista de eje largo de la vena. La medición, en modo M o bidimensional, debe realizarse perpendicular al vaso. El tamaño normal no debe superar los 21 mm. Además, las fases del ciclo respiratorio influyen sobre este tamaño mediante los correspondientes cambios en la presión intratorácica. Normalmente, durante la inspiración el tamaño disminuye al menos el 50%, pudiendo colapsarse totalmente. Estos cambios se correlacionan muy bien con la presión de la aurícula derecha y, por lo tanto, con las presiones de llenado del ventrículo derecho. Convencionalmente, cuando el tamaño es normal y el colapso mayor al 50% se recomienda informar 3 mmHg. Por el contrario, con un tamaño mayor al normal y menos del 50% se estima una presión de 15 mmHg. En casos intermedios, eso es tamaño normal con colapso menor o tamaño aumentado con colapso conservado, se estima un valor intermedio de 8 mmHg.

Métodos auxiliares de disponibilidad

limitada: Impedancia y cateterismo

derecho

Algunos escenarios de difícil manejo requieren técnicas poco utilizadas, las cuales no siempre se encuentran disponibles. El monitoreo de la congestión pulmonar mediante el análisis de vector de impedancia es una técnica no invasiva que, en estudios recientes, ha demostrado ser útil para guiar el manejo en pacientes con IC crónica, logrando así reducir la tasa de hospitalizaciones24.

El cateterismo cardíaco continúa siendo la técnica de elección para la evaluación de presiones de llenado ventriculares, estimando de manera específica la volemia y su repercusión hemodinámica. Su utilización rutinaria ha caído en desuso desde la publicación del estudio ESCAPE, donde la terapia instaurada para reducir la sobrecarga de volumen durante la hospitalización por IC fue efectiva independientemente del monitoreo de las presiones, con un aumento de los eventos adversos en los pacientes en los que se aplicó este método que no afectó la mortalidad o la tasa de hospitalizaciones25. En contraste con estos resultados, el estudio CHAMPION evidenció que adaptar el manejo a largo plazo de la IC crónica mediante un sistema de monitoreo inalámbrico implantado a nivel de la arteria pulmonar se asoció a una reducción de las hospitalizaciones por IC descompensada26. Cabe destacar que este resultado se observó tanto en pacientes con fracción de eyección del VI reducida como conservada27. Si bien hoy en día continúa siendo una limitante su elevado costo y baja disponibilidad en nuestro medio, se trata de una herramienta importante para guiar la terapéutica y merece la pena individualizar a los pacientes que se beneficiarían con su uso.

Péptidos natriuréticos

Los PN representan un sistema endocrino, autocrino y paracrino que posee un rol relevante para el mantenimiento de la homeostasis cardiovascular. Los biomarcadores derivados del mismo se han constituido en herramientas importantes para el diagnóstico y estimación pronóstica en insuficiencia cardíaca28. Los PN más conocidos y estudiados son el PN auricular (PAN), producido y almacenado en las aurículas, y posteriormente liberado en respuesta a pequeños estímulos; el tipo B o ventricular (BNP), con una síntesis rápida y sin acumulación, por lo cual su secreción es dependiente de las situaciones de sobrecarga de presión y de volumen; y otros menos difundidos como el PN tipo C (CNP), PN tipo D (DNP) y urodilatin1,29. En la Figura 2 se presenta esquemáticamente la producción de los tres biomarcadores más utilizados para el diagnóstico de IC. El BNP y NT-proBNP provienen del clivaje del precursor proBNP a nivel del miocito ventricular produciendo BNP, que constituye la hormona activa con propiedades vasodilatadoras y natriuréticas, y la porción amino terminal o NT-proBNP, biológicamente inactiva. Por otro lado, a nivel auricular se produce y libera el PAN, el cual juega un rol fundamental en procesos como natriuresis, diuresis, vasodilatación e inhibición del sistema renina-angiotensina-aldosterona y sistema nervioso simpático. De su precursor se obtiene también una porción amino terminal, biológicamente inactiva, con una vida media corta, el NT-proANP, y que a través de la utilización de anticuerpos dirigidos a su porción medio-regional (MR-proANP) puede ser determinado como otro marcador diagnóstico en IC. La comparación entre estos PN se describe en la Tabla 228,30-32.

Es importante remarcar que, además de la IC, existen numerosas causas de aumento de PN, donde podrían ser considerados falsos positivos, incluyendo afecciones cardíacas, tales como síndromes coronarios agudos, valvulopatías, miocarditis, enfermedades del miocardio y pericardio, fibrilación auricular, cirugía cardíaca, cardioversión, cardiotoxicidad e hipertensión pulmonar6,33. También pueden elevarse en pacientes con comorbilidades como mayor edad, anemia, fallo renal, accidente cerebrovascular, enfermedades pulmonares y en pacientes críticos. El uso de inhibidores de neprilisina produce un efecto opuesto, incrementando los niveles de BNP y reduciendo el de NT-proBNP. En todos los casos, conlleva un riesgo aumentado. Por el contrario, en situaciones de fallo cardíaco agudo como edema agudo de pulmón o disfunción valvular aguda, o en el caso de disfunción diastólica del ventrículo izquierdo u obesidad, los niveles de PN pueden estar desproporcionadamente bajos, apareciendo como falsos negativos.

Uso de PN para el diagnóstico
de insuficiencia cardíaca

Insuficiencia cardíaca aguda

Los PN constituyen hoy en día una herramienta auxiliar indiscutible en la evaluación de pacientes que consultan por disnea3,34,35. Un valor de BNP >100 pg/ml posee una sensibilidad de 90%, especificidad de 76%, valor predictivo positivo de 79% y negativo de 89% para el diagnóstico de IC con una precisión diagnóstica del 83% para diferenciar la disnea de causa cardiogénica de la disnea por otras causas (odds ratio [OR]=29; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 17,7-49,3%), independiente y superior a cualquier otro criterio empleado36. El empleo rutinario en el servicio de emergencias se asoció con reducción significativa del tiempo al inicio de tratamiento, menor tasa de admisión y estadía hospitalaria, con una reducción del 26% en el costo del tratamiento37.

En el caso del NT-proBNP, el área bajo la curva para el diagnóstico de IC en emergencias fue 0,94, mejor que el juicio clínico aislado10,20, pero usado en combinación con este mejoró a 0,965. Un valor < 300 pg/ml mostró un valor predictivo negativo de 99% para descartar IC. Valores de corte de 450 pg/ml en menores de 50 años y 900 pg/ml en mayores de 50 años (1800 en mayores de 75 años) mostraron una sensibilidad >91%, especificidad de 80-95% y precisión del 85-95%. Usando estos niveles, la elevación del marcador incrementó la probabilidad de IC 44 veces, independientemente de otros criterios clínicos. El uso combinado con estos últimos, a través del score PRIDE, permite optimizar la identificación de casos con IC con sensibilidad y especificidad de 90% y un valor predictivo positivo de 83% (38) (Tabla 3).

La utilización de MR-proANP fue evaluada inicialmente en el estudio Biomarkers in Acute Heart Failure (BACH), donde se lo comparó con BNP para el diagnóstico de IC en emergencias. El punto de corte de 120 pmol/l demostró ser no inferior al BNP de 100 pg/ml y mejoró la identificación de IC en pacientes obesos y aquellos con BNP en la zona gris de 100-500 pg/ml39. Si bien estos datos fueron confirmados en estudios posteriores, donde los valores de MR-proANP fueron mayores en pacientes con IC que en otras condiciones40,41, otros autores reportaron que comparado con NT-proBNP y BNP la información fue similar42.

La evidencia disponible apoya el uso de PN para ayudar al diagnóstico de IC, especialmente para su exclusión en casos difíciles43,44, y adicionan información pronóstica a modelos clínicos45. Una revisión sistemática de 76 estudios (37 con BNP, 25 con NT-proBNP y 14 con ambos) mostró que los dos son muy útiles para descartar IC, pero de menor valor para identificar IC descompensada46. BNP y NT-proBNP son comparables y los niveles se asocian positivamente con edad y negativamente con función renal. La utilización de BNP y NT-proBNP tiene una clase de recomendación I, nivel de evidencia A en pacientes que se presentan con disnea en las guías AHA/ACC/HFSA47, mientras que en las guías europeas, BNP, NT-proBNP y MR-proANP están recomendados en la evaluación inicial de todo paciente con disnea aguda y sospecha de IC aguda para diferenciarla de la disnea por causas no cardíacas, clase de recomendación I, nivel de evidencia A48.

Insuficiencia cardíaca crónica

En IC crónica, no solo las manifestaciones clínicas pueden ser menos útiles para el diagnóstico, sino que el valor de corte de los PN es menor, aunque conservan su valor adicional. Numerosos estudios y dos metaanálisis han confirmado estos hallazgos en diversos escenarios, incluyendo la predicción de IC en pacientes en etapa A de IC, poblaciones con factores de riesgo, disfunción asintomática del VI, e incluso aquellos pacientes con IC y función sistólica preservada49-54.

En el algoritmo diagnóstico sugerido por las guías europeas, los biomarcadores BNP/NTproBNP pueden ser utilizados luego de la evaluación clínica para excluir la IC crónica. En presencia de valores aumentados, sugieren la necesidad de evaluación ulterior con ecocardiograma, aunque este puede ser utilizado sin emplear el paso previo48.

El punto de corte sugerido para el NT-proBNP es de 125 pg/ml, con un valor predictivo positivo y negativo de 44 y 97%, respectivamente, representando una herramienta útil de exclusión de IC55. En las guías AHA/ACC/HFSA, la utilización de BNP y NT-proBNP tiene una clase de recomendación I, nivel de evidencia A en pacientes que se presentan de manera ambulatoria con disnea de reciente comienzo47. Si bien el MR-proANP ha sido menos empleado en este grupo, su valor es equiparable a los otros PN56.

Recomendaciones prácticas para
el cardiólogo moderno

La incorporación de los PN a la práctica rutinaria requiere la consideración de algunos conceptos y consejos prácticos.

Los PN, como todos los biomarcadores, deben usarse como indicadores cuantitativos. La utilización cualitativa es insuficiente y puede llevar a interpretación inexacta. En el caso de la evaluación de disnea en el servicio de emergencias, es importante tener presente los puntos de cortes recomendados en diversas situaciones, como se presentan en la Tabla 457,58. Existen diferencias para cada PN en término de valores según la edad del paciente y sus comorbilidades. Además, la utilidad difiere si el objetivo es excluir o confirmar el diagnóstico de IC. Tanto para el BNP y NT-proBNP se han definido valores que permiten emplearlos en ambos sentidos, reconociendo una zona intermedia o gris, donde existe imprecisión en la interpretación.

En la Figura 3, se presenta el uso práctico del NT-proBNP, donde el valor hallado permite simultáneamente excluir o confirmar el diagnóstico, estimar el riesgo e incluso establecer una decisión de manejo individualizada.

Una recomendación imprescindible para el cardiólogo moderno es tener en consideración que los PN no deben ser empleados como elementos aislados, sino incluirlos como una herramienta más al momento de la valoración general del paciente. Un metaanálisis de 57 estudios analizó el rol de diferentes herramientas para el diagnóstico de IC descompensada en emergencias, incluyendo la historia del paciente, signos y síntomas, radiografía de tórax, ecocardiograma a la cabecera del paciente, cometas pulmonares en la valoración pleural por ultrasonido, bioimpedancia y PN (BNP/NT-proBNP)4. De ellos, los que mostraron una razón de verosimilitud positiva ≥4 fueron: tercer ruido, evidencias de edema pulmonar en la radiografía, cometas pulmonares en la ecografía y la fracción de eyección del VI reducida. Por el contrario, las pruebas con baja razón de verosimilitud negativa fueron BNP < 100 pg/ml, NT-proBNP < 300 pg/ml y el patrón de líneas B en el ultrasonido pulmonar4. Estos datos refuerzan el valor de los PN para exclusión de IC.

Conclusiones

El diagnóstico de insuficiencia cardíaca (IC) continúa siendo desafiante, aun para los cardiólogos modernos. El advenimiento de nuevas herramientas ha permitido combinar la sagacidad y el entrenamiento con la tecnología y los biomarcadores para el diagnóstico correcto de IC, tanto crónica como aguda, al tiempo que se debe pensar en un diagnóstico alternativo. La evaluación clínica debe establecer al menos tres grupos, uno con alta probabilidad de IC, donde el tratamiento no debe ser diferido a la espera de una confirmación ulterior, otro de baja probabilidad, donde debe primar la búsqueda de un diagnóstico alternativo, y un grupo de probabilidad intermedia, quizás el de mayor magnitud, donde se deben emplear herramientas adicionales que pueden ayudar a llevar al paciente a alguno de los otros dos. Aquí es donde los péptidos natriuréticos han demostrado la mayor utilidad y su utilización no debería ser olvidada.

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Autores

Eduardo R Perna
Jefe de División de Insuficiencia Cardíaca e Hipertensión Pulmonar.
María L Coronel
Miembro de la División de Insuficiencia Cardíaca e Hipertensión Pulmonar.
María J Blanchet
Fellow de Insuficiencia Cardíaca e Hipertensión Pulmonar, Instituto de Cardiología J. F. Cabral, Corrientes, provincia de Corrientes, Rep. Argentina.

Autor correspondencia

Eduardo R Perna
Jefe de División de Insuficiencia Cardíaca e Hipertensión Pulmonar.

Correo electrónico: pernaucic@hotmail.com

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Biomarcadores para el diagnóstico de insuficiencia cardíaca en la práctica rutinaria del cardiólogo moderno

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Titulo
Biomarcadores para el diagnóstico de insuficiencia cardíaca en la práctica rutinaria del cardiólogo moderno

Autores
Eduardo R Perna, María L Coronel, María J Blanchet

Publicación
Revista del CONAREC

Editor
Consejo Argentino de Residentes de Cardiología

Fecha de publicación
2019-06-28

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© Consejo Argentino de Residentes de Cardiología

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