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Carta al Editor

150° Aniversario de creación de la Tabla Periódica de Mendeléyev

Pablo Young

Revista Fronteras en Medicina 2019;(04):0208-0212 


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Los autores declaran no poseer conflictos de intereses.

Fuente de información Hospital Británico de Buenos Aires. Para solicitudes de reimpresión a Revista Fronteras en Medicina hacer click aquí.

Recibido 2019-10-31 | Aceptado 2019-11-23 | Publicado 2019-12-30

Figura 1. Dmitri Ivánovich Mendeléyev.

Figura 2. Dmitri Ivánovich Mendeléyev.

Figura 3. Mapa de Rusia.

Figura 4. Una de las primeras tablas periódicas.

Figura 5. Retrato de Dmitri Mendeléyev, de Iliá Repin.

Figura 6. Yermak, rompehielos del Ártico.

Figura 7. Sello postal o estampilla.

Figura 8. Escultura en honor a Mendeléyev y su tabla periódica, situada en Bratislava (Eslovaquia)...

Figura 9. Busto de Mendeléyev en la ciudad de Mendeleyevsk.

Figura 10. Mendeléyev en 1878, por Iván Kramskói.

Figura 11. Tabla periódica en la actualidad.

Figura 12. La tabla periódica en Murcia.

Dmitri Ivánovich Mendeléyev

Dmitri Ivánovich Mendeléyev (Figuras 1 y 2) nació el 8 de febrero de 1834 en Tobolsk (Omsk), Rusia, y falleció casi ciego por una tuberculosis en San Petersburgo, el 2 de febrero de 1907 (Figura 3). Fue químico, descubrió el patrón subyacente en lo que ahora se conoce como la tabla periódica de los elementos (Figura 4). Fue fotógrafo y coleccionista.

La ordenación de los elementos químicos la realizó por pesos atómicos y valencias, lo que permitió conocer la regularidad en las propiedades de los elementos. En 1869 publicó su libro Principios de la química, en el que desarrolló la teoría de la tabla periódica. Se dio cuenta, una vez ordenados los elementos, que quedaban espacios sin ocupar. Convencido de que su idea era correcta postuló que los huecos correspondían a elementos aún no conocidos e incluso pronosticó sus propiedades, basándose en las que tenían los demás del mismo grupo. En los años siguientes se descubrieron dichos elementos y se constató que sus propiedades coincidían con las que él había predicho.

Su carrera académica

En 1864 fue nombrado profesor de tecnología y química del Instituto Técnico de San Petersburgo (Figura 5). En 1867 ocupó la cátedra de química en la Universidad de San Petersburgo, donde estudió el isomorfismo, la compresión de los gases y las propiedades del aire enrarecido.

En 1890 terminó su estancia en la universidad, debido a que intercedió por los estudiantes y entregó a Iván Deliánov, ministro de Instrucción Pública, una carta dirigida al zar Alejandro III de Rusia. Este ministro se la devolvió con una nota adjunta que decía: “… el papel que se adjunta se devuelve al profesor Mendeléyev, ya que ni el ministro ni ninguno de los que están al servicio de su Majestad Imperial tiene derecho de recibir esta clase de papeles…”

Indignado, dejó las aulas de la universidad y se mantuvo al margen de la política y del Estado, aunque manifestaba sus ideas liberales y su oposición a la opresión.

La economía y la política social fueron algunos de sus temas favoritos y fue un gran defensor del proteccionismo y del desarrollo de las industrias nacionales.

Otros aportes de Mendeléyev

Sus campos de estudio variaron desde la química hasta la aeronáutica. Se convirtió en una figura influyente entre sus contemporáneos, fue asesor del ministro de Hacienda de Rusia, Serguéi Witte, y escribió más de 70 artículos sobre el desarrollo económico y social del país. Realizó el primer vuelo en globo aerostático, por lo que la Academia de Meteorología francesa le otorgó una medalla.

A él se deben estudios sobre la expansión térmica de los líquidos, el descubrimiento del punto crítico, las desviaciones de los gases reales respecto de lo enunciado en la ley de Boyle-Mariotte y una formulación más exacta de la ecuación de estado.

En el campo práctico destacan sus grandes contribuciones a las industrias de la soda cáustica (hidróxido sódico) y el petróleo de Rusia (tuberías, la importancia del petróleo como materia prima para la petroquímica). Incentivó el uso de fertilizantes en la agricultura y experimentó con varios de ellos en su propia finca. En 1889, fue nombrado miembro honorario del Consejo de Comercio y Manufacturas.

Hizo aportes a la investigación y construcción naval y a los viajes marítimos al Ártico. Participó en la elaboración de la navegación por el Ártico y en la creación de nuevos tipos de buques rusos. Asimismo, participó en el diseño del Yermak (Figura 6), el primer rompehielos del Ártico.

En 1890, por un encargo del Ministerio de Guerra y Marina, preparó una pólvora sin humo que se llamó pirocolodión, y también ayudó al desarrollo de la industria del país.

En 1892, fue nombrado director de la Oficina de Pesas y Medidas de Rusia (en compensación por lo ocurrido en la universidad) e influyó en la transición del país al sistema métrico. Después de un año, tras haberlo reorganizado, fue nombrado director, lo que lo comprometió a realizar diversos viajes, entre los que se encuentra el realizado a Londres, donde recibió los doctorados honoris causa de las universidades de Cambridge y Oxford.

En 1902 viajó a París y visitó a Marie Salomea Skłodowska-Curie (1867-1934) y a Pierre Curie (1859-1906), en su laboratorio. Observó el experimento de la fosforescencia del sulfuro de zinc, debida a los rayos X, y concluyó que “en los cuerpos radiactivos existe un gas etéreo que provoca vibraciones luminosas y que entra y sale de los cuerpos como un cometa entra y sale del sistema solar”.

En Rusia nunca se lo reconoció debido a sus ideas liberales, por lo que nunca fue admitido en la Academia Rusa de las Ciencias. Sin embargo, en 1955 se nombró mendelevio (Md) al elemento químico de número atómico 101, en su honor. En su honor se confeccionaron múltiples sellos postales (Figura 7).

El Nobel que no fue

El Comité Nobel de Química recomendó a la Academia Sueca de Ciencias que el máximo galardón para el año 1906 se le concediera al creador de la tabla periódica. Inesperadamente, poco antes de ser anunciado el nombre de Mendeléyev, la Academia cambió de opinión y se lo concedió al químico francés Henri Moissan. El motivo de esa repentina y sorprendente decisión estuvo causada por la intervención de Peter Klason, académico que discrepó de la conveniencia de otorgar el Nobel al químico ruso por algo que había realizado cuatro décadas atrás (en 1869), por lo que propuso el nombre de Moissan por sus investigaciones sobre el aislamiento del flúor. Pero quien realmente estaba detrás del empeño de que a Dmitri Mendeléyev no se le concediera el Premio Nobel y había convencido a Klason para que fuese discordante con el resto de académicos fue Svante August Arrhenius, ganador del Premio Nobel en 1903 por la teoría de la disociación electrolítica. Y es que todo ese empeño para que a Mendeléyev no se le concediera el premio venía originado por un conflicto personal que Arrhenius tenía desde hacía tres años, cuando le concedieron a él el Nobel y su colega ruso criticó duramente y en público su teoría de la disociación electrolítica. Si bien no se le dio este Nobel, existen muchos monumentos que lo recuerdan (Figuras 8 y 9).

La tabla de Mendeléyev,

sus antecedentes

Con anterioridad, en 1817, J. W. Döbereiner, intuyó la existencia de las tríadas o grupos de elementos con propiedades parecidas, con la característica de que la semisuma de los pesos atómicos de los elementos de los extremos era aproximadamente el peso atómico del elemento central, por ejemplo, del litio, sodio y potasio o del cloro, bromo y yodo o del azufre, selenio y telurio. Chancourtois, en 1862, estableció una hélice telúrica, situando los elementos químicos en orden de pesos atómicos crecientes sobre una hélice, con 16 elementos por vuelta. En 1868, J.A. Newlands ordenó los elementos en orden creciente de pesos atómicos (excluido el hidrógeno) y enunció su ley de las octavas al observar que el octavo elemento, a partir de uno cualquiera, tenía propiedades similares a este, como se repiten las notas de la escala musical.

Simultáneamente a Mendeléyev (Figura 10), pero de forma independiente, J. L. Meyer llegó a una clasificación prácticamente igual, pero se basó en las propiedades físicas de los elementos y no en las químicas. El gran mérito de Mendeléyev estriba en la importancia que dio a la semejanza de grupo, llegando a las siguientes conclusiones: a) Consideró incorrectos ciertos pesos atómicos y los altera, pues no se ajustaban al esquema general de la tabla. b) Predijo nuevos estados de valencia de algunos elementos. c) Invirtió el orden de los pesos atómicos crecientes cuando conviene, como en el caso del telurio y el yodo. y d) Dejó vacantes algunas posiciones de la tabla, para ubicar en ellas elementos que no habían sido descubiertos pero que pensó que existirían si realmente se verificaba la ley de la periodicidad.

Partiendo de este carácter periódico de la tabla, predijo las propiedades de algunos elementos desconocidos, como el galio (de número atómico 31, descubierto en 1875 por L. de Boisbaudran), el escandio (de número atómico 21, descubierto en 1879 por L. F. Nilson), y el germanio (el número 32, descubierto por Winkler, en 1886), que le dieron la razón.

Moseley y Bohr dieron una explicación a esta ordenación usando el concepto de estructura atómica. La periodicidad de las propiedades observadas por Mendeléyev se debe al número de electrones en los orbitales de sus últimos niveles.

Curiosidades de la tabla

1. En la tabla periódica no hay ninguna ‘j’.

2. Entre los elementos que la componen, hay tres descubiertos por españoles: el platino (Pt), el wolframio (W) y el vanadio (V).

3. La primera versión de la tabla periódica se presentó en 1869 con solo 63 elementos, el número que hasta entonces era conocido. Al día de hoy, es posible encontrar un total de 118 elementos; dependiendo de los autores consultados, se dice que la tabla se completará con 126 o 137 elementos.

4. Solo 94 de los elementos existen en la naturaleza: los restantes fueron sintetizados de forma artificial y su vida es de unos pocos milisegundos. Para fabricarlos, se utilizan aceleradores de partículas que estrellan átomos para obtener nuevos elementos con más protones.

5. Hay elementos con nombres que hacen referencia a países: galio (Ga) y francio (Fr), por Francia; escandio (Sc), por Escandinavia; germanio (Ge), por Germania; polonio (Po) por Polonia; nihonio (Nh) por Japón.

6. Hay nombres de continentes: europio (Eu) y americio (Am).

7. Hay nombres de cuerpos celestes: uranio (U), neptunio (Np) y plutonio (Pu).

8. Varios de los científicos más importantes de la historia también han sido homenajeados en la tabla periódica (Figura 11), entre ellos: Einstein, con el einstenio (Es); y Copérnico, con el copernicio (Cn).

9. Existen 5 elementos descriptos por mujeres. Marie Curie, científica polaca nacionalizada francesa que recibió un premio Nobel en 1903 –de Física– y otro en 1911 –de Química– por los descubrimientos del polonio (Po) y el radio (Ra). Dos físicas austríacas, Berta Karlik, quien también fue la primera mujer profesora de la Universidad de Viena, y Lise Meitner, quien formó parte importante del equipo que descubrió la fisión nuclear –un logro por el cual su colega Otto Hahn recibió el Premio Nobel–, descubrieron respectivamente y en colaboración con otros investigadores el astato (At) y un isótopo del protactinio (Pa). La química y física alemana Ida Noddack fue la primera científica en mencionar la idea de la fisión nuclear, en 1934; identificó el renio (Re). Por último la química francesa Marguerite Perey, que fue la primera mujer en ser elegida para la Academia de Ciencias Francesa, en 1962, descubrió el francio (Fr) al purificar muestras de lantano que contenían actinio.

10. La tabla periódica más grande del mundo está en Murcia (Figura 12).

Sus epónimos

Además del mendelevio (Md), llevan su nombre un cráter lunar, el asteroide 2769 y una ciudad en Rusia.

Vaya aquí el homenaje a esta personalidad única de la química, cuya sistematización de los elementos en su tabla periódica traspasa todas las épocas y tiempos, y tiene importancia central en la medicina.

Este artículo no contiene material bibliografico

Autores

Pablo Young
Servicio de Clínica Médica, Hospital Británico de Buenos Aires, Argentina.

Autor correspondencia

Pablo Young
Servicio de Clínica Médica, Hospital Británico de Buenos Aires, Argentina.

Correo electrónico: pabloyoung2003@yahoo.com.ar

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Número 04 | Volumen 14 | Año 2019

Titulo
150° Aniversario de creación de la Tabla Periódica de Mendeléyev

Autores
Pablo Young

Publicación
Revista Fronteras en Medicina

Editor
Hospital Británico de Buenos Aires

Fecha de publicación
2019-12-30

Registro de propiedad intelectual
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