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Editorial

Nuestros inicios, nuestra historia

Francisco L Gadaleta

Revista del Consejo Argentino de Residentes de Cardiología 2014;(125):0135-0136 


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Los autores declaran no poseer conflictos de intereses.

Fuente de información Consejo Argentino de Residentes de Cardiología. Para solicitudes de reimpresión a Revista del CONAREC hacer click aquí.

Recibido | Aceptado | Publicado 2014-08-31

Figura 1.

Tengo que confesar que cuando participé de las últimas Jornadas Nacionales organizadas por el CONAREC en Rosario, no pude sentir otra cosa que admiración y orgullo. Algo parecido sucede cuando uno tiene en sus manos algún ejemplar de la revista. Sin ningún lugar a dudas, aquellos que fuimos los pioneros de lo que para nosotros era “la CONAREC”, que por motivos estatutarios tuvo que dejar de denominarse COMISIÓN y pasar a ser el CONSEJO NACIONAL DE RESIDENTES DE CARDIOLOGÍA, ninguno hubiera llegado a imaginar no solo la perdurabilidad sino la envergadura y el reconocimiento que goza hoy.

Esta historia tuvo sus orígenes en las primeras Jornadas que organizó la Residencia de Cardiología del Hospital Italiano de Buenos Aires en 1980. Aquel año, el Dr. César A. Belziti y el resto de los residentes tuvieron la ambiciosa idea de llevar adelante un evento organizado por cardiólogos en formación, convocando a otras residencias como la de los hospitales Argerich, Ramos Mejía, Durand, MR Cástex, Sanatorio Güemes, Inst. Médicos Antártida, etc. Esas 1eras. Jornadas tuvieron un éxito insospechado para muchos pues contó en las mesas redondas a Maestros como los Dres. Mauricio Rosenbaum, Carlos Bertolasi, Raúl Oliveri y Jorge Albertal. El éxito y el entusiasmo fueron tales que a su término existió consenso para que esto no quedara allí y se avanzara hacia la formación de una Mesa Coordinadora de Residentes de Cardiología, que asegurara entre otras cosas la continuidad del proyecto, apuntando hacia las 2das. Jornadas, y que fuera el ámbito propicio para discutir y plantear las problemáticas de las residencias y los residentes de Cardiología, con el único propósito de mejorar la calidad de la formación de las futuras camadas.

Aquellos que formamos la Mesa Coordinadora, años 1980/81, sin duda estábamos dando el puntapié inicial de lo que sería el CONAREC.

No todos los jefes de aquellos años nos auguraban un futuro promisorio. Por suerte, no fue el caso del mío, el Dr. Rubén Posse, tucumano de cuna, cuya opinión sobre lo que estábamos encarando era optimista, me enfatizaba la necesidad de cuidar la diversidad y la autonomía. La fuerza propia de la juventud, las ganas de trabajar y los ideales, sin duda se llevaron puestos a los pesimistas, y no solo se fue capaz de avanzar hacia la creación del CONAREC con estatutos propios, laboriosamente discutidos, sino que además se apuntó a obtener la personería jurídica. Finalmente, en 1982 quedó consolidado el CONAREC y tuve el honor de presidir la primera comisión directiva.

El estatuto fue para nosotros un importante logro. Entre sus artículos, un par de ellos en particular hacen mención a dos puntos que fueron cruciales para alcanzar el consenso casi completo de los que integrábamos el CONAREC en aquellos años. Me estoy refiriendo a la autonomía y al espíritu federal de la organización. Y aquí me quiero detener porque me parece un tema central, que luego demostró sobrevivir a muchas generaciones y que fue un fuerte ejemplo de cuando los mayores deberían ser capaces de aprender de los jóvenes. Cuando digo esto no hago otra cosa que referirme a que el CONAREC se sobrepuso a intereses particulares que aún hoy las sociedades formadas por los mayores no terminan de soslayar y no les permiten concretar una unión definitiva y duradera, para lograr un ámbito ciento por ciento federal, donde no solo se discutan temas científicos, sino un lugar donde además se planteen temas de interés general de nuestra especialidad y del trabajo cotidiano.

El CONAREC ha pasado la prueba del tiempo. Nos ha demostrado a todos que tampoco la Cardiología termina en la Av. Gral. Paz. La variación anual de las sedes que miran hacia el interior y la participación de todas las residencias acreditadas en nuestro país les dan un marco muy especial a las Jornadas, que son un ejemplo de inclusión y de reconocimiento a aquellos cardiólogos que se desempeñan diariamente en nuestras provincias.

Y para no ponernos demasiado serios, hasta el logotipo del CONAREC, que tiene la frescura del trébol de la suerte, con cuatro hojas, nos acompañó desde los inicios, como un símbolo de éxito y continuidad. Algunos jóvenes en Rosario me preguntaron si siempre había sido el mismo. Sin duda siempre fue el mismo. Amparo Ramos Varela, la diseñadora publicitaria que trabajaba en marketing junto a mi esposa Cecilia, nos hizo algunos modelos, pero casi por unanimidad elegimos este del trébol de las cuatro hojas, que quedó para siempre.

También otros aspectos marcaron el prestigio del CONAREC dentro del concierto de la Cardiología argentina. Muy en nuestros comienzos (1982), el Dr. Carlos Bertolasi, seguramente viendo con la claridad de liderazgo que lo caracterizó toda su vida la diversidad del CONAREC y sus rasgos asépticos, nos sugirió la idea de poner sobre la mesa los números reales en cardiopatía isquémica y en especial los resultados de la cirugía coronaria en Argentina. Así fue como nació una nueva actividad académica que se plasmó en los primeros registros del CONAREC. Esto nos llevó a conocer en los tempranos ‘80 que las cifras de mortalidad de la cirugía coronaria para el país no eran tan alentadoras como se creía. Ya en los ´90, se fueron sucediendo una larga serie de registros, abarcando toda clase de temas sobre nuestra especialidad. Incluso algunos se repitieron y se compararon entre ellos, como fue el caso del registro CONAREC XVI (2010), que evidenció disminución de las cifras sobre mortalidad de la cirugía coronaria pero que también nos mostró que aún había que mejorar.

Para finalizar, hay algo que vale la pena destacar. El CONAREC ocupó un espacio en la actividad académica cardiológica que nadie hoy puede negar y que no tiene el apellido de nadie. La humildad, el trabajo y el entusiasmo fueron las banderas, y es un ejemplo vivo para la comunidad científica argentina y para el mundo de lo que los jóvenes son capaces de hacer y dejar para los que vendrán.

Dr. Francisco L. Gadaleta

Presidente CONAREC 1982

Jefe de la Unidad Coronaria

HIGA Eva Perón, ex Hospital Prof. Dr. MR Cástex

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Autores

Francisco L Gadaleta
Presidente CONAREC 1982. Jefe de la Unidad Coronaria HIGA Eva Perón, ex Hospital Prof. Dr. MR Cástex.

Autor correspondencia

Francisco L Gadaleta
Presidente CONAREC 1982. Jefe de la Unidad Coronaria HIGA Eva Perón, ex Hospital Prof. Dr. MR Cástex.

Correo electrónico: info@revistaconarec.com.ar

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Titulo
Nuestros inicios, nuestra historia

Autores
Francisco L Gadaleta

Publicación
Revista del CONAREC

Editor
Consejo Argentino de Residentes de Cardiología

Fecha de publicación
2014-08-31

Registro de propiedad intelectual
© Consejo Argentino de Residentes de Cardiología

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