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Historia

Historia del Servicio de Cardiología del Hospital Británico de Buenos Aires Parte I

Silvia Susana Makhoul

Revista Fronteras en Medicina 2012;(01):0031-0039 


El Hospital Británico de Buenos Aires fue fundado por el reverendo Barton Lodge, capellán del Consulado Británico, en 1844, y fue, junto con los hospitales Italiano (f. 1853), Alemán (f. 1867) y Español (f. 1872), uno de los primeros hospitales comunitarios del país.
En el año 1944, cuando en la Argentina las enfermedades infectocontagiosas comenzaban a estar medianamente controladas por un catecismo laico de la higiene y por los aportes de la “bacteriología moderna” que incluía las vacunas y los primeros antibióticos, surgen las patologías cardiovasculares como preocupación dentro de la comunidad médica.
En aquel contexto, signado por un proceso de especialización médica y de avance tecnológico, se gestan los primeros esbozos de lo que hoy es el Servicio de Cardiología del Hospital Británico de Buenos Aires. Es por tal motivo que este artículo pretende aportar al estudio del surgimiento de los servicios al interior de los hospitales y, en forma paralela, al proceso de institucionalización de las especialidades médicas.


Palabras clave: Cardiología, historia, hospitales comunitarios,

The British Hospital of Buenos Aires was founded in 1844 as a community hospital, by the Rev. Barton Lodge, chaplain of the British Consulate. Next to French Hospital were the first community hospitals in the country, who succeeded him, among other Italian hospitals (1853), German (1867) and Spanish (1872).
In 1944, when Argentina infectious diseases began to be moderately controlled by a secular catechism of hygiene and the contributions of the “modern bacteriology” which included the first vaccines and antibiotics, cardiovascular disease emerge as new diseases.
In that context marked by a process of medical specialization and technological advancement, are developed the first outlines of what is now the Department of Cardiology at the British Hospital of Buenos Aires. It is for this reason that this paper seeks to contribute to the study of the emergence of services within hospitals and in parallel to the process of institutionalization of medical specialties.


Keywords: Cardiology, history, community hospitals,


Los autores declaran no poseer conflictos de intereses. Este trabajo forma parte del proyecto UBACyT Trabajo y Salud: saberes académicos y políticos. Unidad de Trabajo Historia de la Medicina. Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Titular: Prof. Dra. Karina Ramacciotti.

Fuente de información Hospital Británico de Buenos Aires. Para solicitudes de reimpresión a Revista Fronteras en Medicina hacer click aquí.

Recibido | Aceptado | Publicado 2012-03-30

Figura 1. Hugh Fraser Warneford Thomson, primer Jefe del Servicio de Cardiología. Período 1944-19...

Figura 2. Reynaldo Juan Donaldson, segundo Jefe del Servicio de Cardiologia. Período 1973-1984.

Figura 3. Juan José Adolfo Cosentino, primer médico que no portaba apellido inglés nombrado como...

Figura 4. Colaboración de J. D. Humphreys.

Breve reseña histórica de los primeros años del Hospital Británico

La comunidad anglosajona en la Argentina, con el incentivo de la Iglesia Episcopal y los aportes de miembros de asociaciones filantrópicas, dada su preocupación por asistir a los miles de extranjeros de la comunidad, fundaron, liderados por el reverendo Barton Lodge, el Hospital Británico de Buenos Aires.1 Según el Dr. Federico Pérgola, “en el año 1843, y sin la ayuda del Gobierno Británico, comenzó a funcionar el Hospital con el cirujano John Mackenna y el médico clínico Andrew Dick”.2

El Hospital Británico de Buenos Aires (en adelante, HB) es considerado uno de los primeros hospitales comunitarios del país. Su fecha de fundación varía de acuerdo con la perspectiva de diferentes autores: F. Pérgola la sitúa en 1843,3 el Dr. Hugh Fraser Warneford Thomson (Figura 1) indica que la fundación fue en 18443 y, de acuerdo con Susana Belmartino, la fundación se produjo en 1886.4 Es probable que esta disparidad en relación con el año de fundación se deba a que se consideran de manera diferente los cinco edificios que constituyeron durante distintos períodos la sede del hospital: el primero, en la calle Independencia esquina Balcarce, el segundo en la calle Viamonte y Uruguay; el tercero y el cuarto –inaugurados en 1861 y 1869, respectivamente–, y la quinta sede, que es el actual edificio en la calle Perdriel y Caseros (1938). O quizás porque se toman en cuenta las actas fundacionales de las sociedades de beneficencia, las cuales remiten la fundación a la creación del hospital con diferentes denominaciones: British Friendly Society (1827), British Philantrophic Institute (1828), British Philantrophic Society (1837) y British Medical Dispensary (1840-1843).2,3,16

A pesar de esta dificultad para fijar la fecha precisa de su fundación, el Hospital Británico (HB) fue pionero en el país en diversos aspectos relacionados con la salud. Allí se “fundó la primera escuela de enfermería hospitalaria de la Argentina” en el año 1890, que se terminó de construir en el año 1939 con la denominación de la Nueva Casa de Enfermeras (que aún está en funciones).5 Otro dato de interés es que fue el primer hospital de la Argentina donde se utilizó la anestesia, el 18 de junio de 1847.6 Además, y a tono con el clamor de las urgencias epidémicas típicas de entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX, tuvo una activa participación en la lucha contra la fiebre amarilla. Según H. F. Warneford Thomson, ex director médico del HB y autor del primer libro sobre la historia de la institución, “… los médicos ingleses que ejercían en aquella época en el hospital habían trabajado en zonas tropicales previamente, donde la enfermedad era endémica y conocían los estragos ocasionados por ella, por lo que alertaron al Estado sobre la misma. Aunque no fueron escuchados…”. Uno de los aportes más importantes de la época lo hizo el Dr. J. Mackenna, en su trabajo sobre el Origen, Naturaleza y Tratamiento de la fiebre amarilla y sobre las epidemias, publicado en 1872.7

Desde su fundación, el HB estuvo vinculado a personalidades ligadas con el poder político de turno. A modo de ejemplo, podemos referir que el presidente Julio Argentino Roca participó, en 1885, de la ceremonia de colocación de la Piedra Fundacional de una de las cinco sedes que tuvo el hospital. Además, el lugar fue parte del recorrido ceremonial de las autoridades diplomáticas y de la realeza británica.8 El 14 de mayo de 1938, el embajador británico Sir Esmond Ovey y el Consejero de EE.UU. colocaron la Piedra Fundacional del Nuevo Hospital Británico (sede actual).9

La institución se honró con haber contado entre sus profesionales a la doctora Cecilia Grierson, primera mujer egresada de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires.10

En él fueron asistidos miles de pacientes, entre los que encontramos figuras relevantes de la colectividad angloparlante, como lo fue Walter Hubbard Owen, traductor al idioma inglés del Martín Fierro de José Hernández (1872).11

El año 1944 signa la historia del hospital por varios sucesos importantes: se celebró el Centenario de su fundación, se realizó el primer Congreso de Medicina y Cirugía (del cual participaron prestigiosos doctores en Medicina, entre ellos el doctor Bernardo Houssay) y apareció, por primera vez, la Revista Médica del Hospital Británico.11 Al calor de estos hitos, las distintas especialidades médicas fueron ganando terreno dentro de la Medicina, y una de ellas, la Cardiología, fue ocupando un espacio relevante en el HB.

En el transcurso del siglo XX, el HB pasó de ser un hospital comunitario a ser un centro de salud abierto a toda la población argentina (1972),12 y se incorporaron nuevas especialidades médicas, muchas de ellas como respuesta a demandas de la población general.

El Departamento de Cardiología del Hospital Británico de Buenos Aires

En referencia a los inicios de la Cardiología en el HB, sólo se ha publicado lo siguiente: “en el año 1944 Hugh Fraser Warneford Thomson regresa de Estados Unidos al hospital y ejerce como médico especialista en electrocardiografía, creando luego el Departamento de Cardiología del Hospital Británico”.13

La escasez de fuentes primarias escritas que hagan referencia al nacimiento y desarrollo del Servicio de Cardiología en el HB actúa de acicate para buscar entre las fuentes orales e iconográficas información que nos brinde indicios en relación con distintos aspectos de la historia del Servicio.

Según lo relatado por uno de los cardiólogos con mayor antigüedad en el servicio, el Dr. Juan Durnford Humphreys, H. F. Warneford Thomson14 era argentino, hijo de Isabella Fraser y Warneford Thomson, un matrimonio escocés, y fue el pionero en la especialidad cardiológica en el HB. Su familia era heredera de la industria textil Alpargatas, una empresa familiar que tuvo un gran crecimiento en aquel entonces. Se cree que el padre o el abuelo de Isabella Fraser fundaron la empresa. Esta familia textilera era oriunda de Escocia, de un pueblo llamado Arbrouth, de donde importaron la maquinaria para la fabricación de las famosas “alpargatas”, entre otros artículos de uso cotidiano. El padre de H. F. Warneford Thomson fue gerente de la fábrica y alrededor del año 1935 fue asesinado de un disparo realizado por un obrero de la fábrica, aunque se desconocen los motivos del homicidio. La madre de H. F. Warneford Thomson se casó en segundas nupcias con el Sr. Duncan, gerente general del Ferrocarril Sur (actualmente Ferrocarril Roca). Estos lazos indicarían que sus redes de sociabilidad se remitían al interior de la comunidad inglesa.

El tío de H. F. Warneford Thomson, “Don” Roberto Fraser, era quien conducía la empresa familiar y también tuvo una activa participación en el HB, ya que llegó a ser presidente del Consejo de Administración en 1935 (en el sitting room frente a la pileta, se puede observar actualmente su imagen en una de las fotografías). Durante su gestión en el Consejo, Fraser consiguió los fondos necesarios para construir el edificio central del Hospital Británico, para lo cual llevó a cabo una colecta entre la colectividad inglesa. El lanzamiento de dicha colecta, aparentemente, se realizó en el Club Inglés (también hay una foto de la reunión en el Salón de reuniones, frente a la pileta), donde se puso una gran alcancía para que los donantes realizaran sus depósitos.14

El objetivo era reunir un millón de pesos de esa época, que era el presupuesto inicial por la realización de las obras (el valor final de la construcción del edificio superó, finalmente, la cifra de dos millones de pesos). Lo cierto es que la primera donación la realizó el mismo Roberto Fraser, proveniente de una familia muy poderosa y acaudalada en esa época, quien, en el acto de lanzamiento donó cien mil pesos: el equivalente a alrededor de un millón de dólares en la actualidad. Es interesante destacar que el sistema de colecta cubría toda la ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y tenía algunos representantes del interior. Entre doce a quince coordinadores tenían a su cargo un grupo de colaboradores llamados collectors, los que entrevistaban directamente a los miembros de la comunidad de habla inglesa y les solicitaban colaboración. El padre de J. Humphreys fue uno de ellos y aparece en la foto a que nos referimos anteriormente.14

H. F. Warneford Thomson fue criado en el seno de una familia distinguida y adinerada de la ciudad de Buenos Aires, cuya gran participación y colaboración en la construcción del “nuevo Hospital” posiblemente facilitaron su ingreso a la institución. Se casó con María Mac Donald y Kay, y no dejó descendencia. Estudió en la Universidad de Buenos Aires (UBA).15 Aprendió Clínica Médica de la mano del profesor Rafael Bullrich en el Hospital Ramos Mejía (Sala XII), donde se inició en la Cardiología. Quienes lo recuerdan refieren que mantuvo una relación de amistad y profesional con el doctor Fernando Battle (quien posteriormente llegó a ser Jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Argerich, antecesor del profesor doctor Carlos Bertolasi). Ambos tradujeron al español el célebre libro de Cardiopatías congénitas de Helen Taussig.14

Becado por el Commonwealth Fund para especializarse en los EE.UU., H. F. Warneford Thomson permaneció en ese país alrededor de dos años, durante los cuales estudió con los doctores H. Feil, Carl J. Wiggers y J. T. Wearn en la Cleveland Clinic Foundation, centro cardiovascular de excelencia en la formación de especialistas desde el año 1921. Posteriormente, completó su formación junto al reconocido Dr. Paul Dudley White, uno de los pioneros de la cardiología moderna norteamericana, en el Massachusetts General Hospital de Boston, según lo relatado por J. D. Humphreys, su discípulo y sucesor en ese mismo cargo, luego de la jefatura del Dr. Reinaldo Juan Donaldson (Figura 2).14

El descubrimiento de los rayos Roentgen, así como los valiosos aportes efectuados por las imágenes obtenidas a través de este método, probablemente hayan tenido mucho que ver con la estrecha relación que siempre mantuvo la Radiología con la Cardiología. En el HB, este hecho se vio reflejado en lo que señaló J. D. Humphreys: “En sus comienzos, las prácticas cardiológicas se realizaban dentro del área de Radiología, pero a los pocos meses se constituye un departamento denominado ‘Cardiac Clinic’ (Clínica Cardíaca) y se inició el ejercicio de la Cardiología como especialidad”.2, 21

En el año 1944, una evaluación cardiológica en el Hospital Británico de Buenos Aires constaba del examen clínico, una radiografía de tórax y un electrocardiograma. Este último era el método complementario de mayor complejidad. Acceder a un electrocardiógrafo y a médicos que interpretaran el electrocardiograma emitido por dicho aparato no fueron tareas fáciles. En este tramo de la historia es fundamental el rol cumplido por el Dr. Miles Stuart Pennington, el hijo mayor de una familia oriunda de Bolton (Inglaterra), que estudió Ciencias Médicas en la Universidad de Buenos Aires y “fue uno de los organizadores del Servicio de Radiología del Hospital Británico”.16 Pennington ejerció la jefatura del Servicio de Radiología y Radioterapia desde 1949 hasta 1965. Su hijo, Samuel Stuart Pennington, llegó a ser, posteriormente, subjefe de dicho servicio.16

Miles Stuart Pennington ingresó al HB como médico clínico de consultorios externos; posteriormente estuvo a cargo de Radiología (área que funcionaba donde actualmente se encuentra la cafetería), y en 1939 fue quien recibió el nuevo equipo de radioterapia del HB. Su paso por las diferentes especialidades pudo estar vinculado con costumbres de la época “en la cual las especialidades médicas se ejercían”. Lo único claramente definido en aquel entonces era “ser médico o ser cirujano”.14

El Dr. M. Stuart Pennington (p), médico radiólogo que posteriormente se dedicó al tratamiento del cáncer y a la radioterapia, impulsó la importación de Francia del electrocardiógrafo Boulitte y su uso en el país. En los inicios, este aparato (el segundo equipo llegado a la Argentina; el primero se encontraba en el Hospital de Clínicas) era utilizado en su consultorio particular, y luego fue trasladado a la sección de Radiología del HB, donde se comenzaron a realizar los primeros electrocardiogramas.15

En esa época escaseaban en el país los equipos para efectuar electrocardiogramas, y estos diferían mucho de los que se utilizan en la actualidad. Se trataba de equipos con galvanómetro de cuerda y registro fotográfico cuyo revelado podía llegar a demorar hasta quince días. Los electrocardiogramas en el HB “se entregaban sin su correspondiente informe”, por lo que “el Jefe de Clínica Médica, Dr. Héctor Caul, le solicitó al Dr. Harry R. Ferguson que invitara al recién llegado H. F. Warneford Thomson a realizar e informar dichos estudios”.17 Éste aceptó y tuvo como primer colaborador asistencial al Dr. Fernando Battle, quien posteriormente fue jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Cosme Argerich. Pocos años después se incorporó el Dr. Reinaldo Juan Donaldson, que se había formado junto al profesor Dr. Alberto Taquini (padre) en el Centro de Investigaciones Cardiológicas dependiente de la Facultad de Medicina de la UBA.15 Puede apreciarse entonces la fluidez de los lazos entre el ámbito académico y los de los hospitales comunitarios.

Reynaldo Juan Donaldson incorporó nuevos métodos para el diagnóstico y tratamiento de patologías cardiovasculares en el servicio. Un párrafo aparte merece una anécdota que Donaldson “con mucha bronca le contó a J. D. Humphreys, quien la rememoró de la siguiente manera: ‘Donaldson había iniciado la Carrera Docente entre los años 1950 y 1951. Cuando fue a inscribirse en el segundo año de la misma, le pidieron el carnet. Él presentó la Libreta Universitaria, pero el empleado de la Facultad le dijo que debía presentar el carnet de afiliado al Partido Peronista y ponerse corbata negra de luto por la muerte de Eva Perón si quería que lo anotaran. Como no aceptó, perdió la regularidad en la asistencia y las materias cursadas de la carrera docente’”.14

Posteriormente, R. Donaldson, ya distanciado de su gran maestro, el Dr. Taquini, y de su entorno, viajó a Inglaterra patrocinado por el Consejo Británico, donde se perfeccionó con algunos grandes maestros de la Cardiología mundial como Aubrey Leatham y Donald Ross, con quien estableció una gran amistad.14

Entre 1950 y 1960, el HB se modernizó y además se adquirieron terrenos lindantes, destinados a su ampliación. Por otra parte, se comenzó a construir el pabellón Repetto para tuberculosos, en un terreno de la calle Baigorria, que lleva el nombre de quien lo donara. Luego, fue destinado para la internación de pacientes crónicos y psiquiátricos.20 También se lanzó un plan de aportes con cobertura médica del hospital. Se “puso en práctica el método de psicoprofilaxis del parto (que sólo se realizaba en escasas maternidades)”,20 que permitía a una puérpera reciente levantarse de la cama precozmente. Además, voluntarias del Garden Club Argentino comenzaron a encargarse del cuidado de los jardines del hospital. Estas eran damas de la comunidad, que fundaron el “Club de Jardineras de la Ciudad de Buenos Aires”, las que durante muchos años prestaron sus servicios ad honorem manteniendo los hermosos jardines del Hospital, como una contribución de la comunidad hacia su Hospital. Finalmente, durante este período se crearon también los nuevos departamentos de especialidades médicas, entre los que se encuentra el de Cardiología.20

Eran épocas en las cuales la Medicina, y el área de Cardiología en particular, avanzaban en forma acelerada. La tecnología acompañaba esos avances y poco a poco era incorporada en el Hospital. Las técnicas quirúrgicas se perfeccionaban y se incursionaba en los órganos y sistemas día a día. De hecho, “la cirugía cardiovascular que nace en la década del 50, se consolida en la década posterior”.14

En aquellos tiempos, no abundaban los profesionales especializados y para poder efectuar ciertas prácticas se debía contar con la colaboración de otros centros asistenciales. Ejemplo de ello lo constituyen las primeras cirugías cardíacas en pacientes con estenosis mitral o cardiopatías congénitas, realizadas bajo hipotermia profunda por el médico Fidel Donato, un cirujano cardiovascular del Hospital Italiano de Buenos Aires, y por Carlos Rodríguez Lubary, médico anestesista del HB.14

Las experiencias iniciales en estudios hemodinámicos y procedimientos quirúrgicos18 fueron efectuadas a fines de la década del cincuenta. Dos fueron los procedimientos utilizados: uno de ellos era el angiocardiograma mediante inyección de contraste intravenoso; y el otro, la simpaticectomía de Smithwick para el tratamiento de la hipertensión arterial. Este último estudio lo efectuaba el cirujano Dr. Miguel Petty14.

Entre los años 1955 y 1960, se hicieron cateterismos derechos y punciones transeptales. A principios de los años sesenta se realizaron arteriografías aórticas y renales mediante la técnica de Seldinger. Para realizar este estudio se utilizaba una bomba de infusión manual especialmente diseñada para este tipo de procedimientos. Estas intervenciones, novedosas para la época, se efectuaban con un equipo de radioscopia convencional por los tres integrantes del servicio15.

A principios de los años setenta se inauguró el Departamento de Terapia Intensiva, al cual concurrió el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo.19 En el texto Los 150 años del Hospital Británico, que compila la historia de la institución en la Argentina, se ha reportado textualmente: “Hacia los años ‘60 muchas instituciones hospitalarias del país entran en un estado que bien podría ser llamado de ‘hibernación’. En el caso del HB, su situación era casi alarmante, contando con dos categorías de pacientes: particulares o empleados de las compañías de origen británico”.20 Además, en esa época de crisis, el hospital tuvo que reequiparse “para actualizarse con los adelantos tecnológicos, pero no tiene público suficiente como para amortizar esos elevados precios de los aparatos”.1,20 Como medida destinada a superar la crisis económica lanzó el plan de salud P.A.M.P.A. (Plan de Ayuda Médica y Previsión Asistencial, 1972) y abrió sus servicios a las Obras Sociales (1973) con excelentes resultados.1,20

Transcurría el año 1966 cuando se incorporó al servicio el médico Juan D. Humphreys (conocido como “John” o “el inglés”), quien había realizado su residencia rotatoria en Medicina Interna en el HB. En aquellos años, este hospital no contaba con numerosos convenios universitarios ni societarios para formar especialistas, por lo que sus médicos debían formarse en otras instituciones, ya fueran nacionales o internacionales. Éste es el caso de Humphreys, quien completó su formación en Cardiología en el Hospital Alvear, en la sede del Curso Superior de Médicos Cardiólogos de la UBA,15 y obtuvo el título de cardiólogo UBA en el año 1969. Él es, en esta historia, uno de los protagonistas principales, ya que prácticamente vivió la formación y consolidación del Servicio. A fines de la década del sesenta, refiere Humphreys, comenzaron a realizarse en el Servicio las primeras reversiones de arritmias mediante “cardioversiones con contrachoque de corriente continua”, la que hoy se conoce como cardioversión eléctrica (reversión de arritmias mediante descargas eléctricas). Éstas se efectuaron con un equipo marca American Optical, de última generación por aquel entonces, traído al país por José Neuman, médico cardiólogo argentino, después de haber participado en su diseño en Estados Unidos. Neuman realizó, en ese país, su fellow en arritmias (en la actualidad sería en “electrofisiología”), bajo la dirección del doctor Bernard Lown, con quien desarrolló dicho cardiodesfibrilador externo y con quien realizó la primera publicación de cardioversión en el mundo.15

Colaboración de J. D. Humphreys.

Aquella primera intervención para curar una arritmia fue todo un acontecimiento en el Hospital. Según el relato de Humphreys, este evento sucedió en el año 1966 o 1967 con el equipo propiedad de José Neuman. Se realizó en el quirófano, con un cirujano torácico y una instrumentadora. El paciente era el hermano de un médico del Hospital Rawson, portador de un aleteo auricular crónico. Dada su arritmia, los urólogos se negaban a operarlo por considerar muy elevado su riesgo. La cardioversión fue exitosa (sin anticoagulación, algo inconcebible en estos tiempos), y el paciente fue operado un par de semanas después.14

En 1973, debido al nombramiento de H. F. Warneford Thomson como Director Médico del Hospital, se designa como jefe del Servicio al Dr. Reinaldo Juan Donaldson. Por iniciativa de este último ingresan al Servicio, durante la década del setenta, los primeros médicos que no portaban apellido inglés, entre ellos Juan José Adolfo Cosentino, médico cardiólogo formado en técnicas de cateterismo cardíaco en el Centro de Investigaciones Cardiológicas de la UBA y del Hospital de Clínicas “José de San Martín”; y Carlos María Brea, médico cirujano cardiovascular, formado junto a los profesores Mario Brea21 y Andrés Santas en dicho nosocomio.14

Luego, durante la década del ochenta, comenzaron en el HB las reformas administrativas, se adquirió moderna tecnología y se incorporaron los sistemas de computación. Pero lo más trascendente es que se realizaron los primeros implantes cocleares, que permitían la recuperación de la audición, por lo cual el HB pasa a convertirse en un referente en la especialidad de Otorrinolaringología.22

En el año 1983 se creó el Servicio de Hemodinamia y Cardiología Intervencionista. Como jefe fue designado el Dr. Juan José Adolfo Cosentino (Figura 3), quien además se encargó de su organización.23 Cosentino fue uno de los primeros médicos argentinos dedicados al estudio del aparato circulatorio a través de los cateterismos venosos y arteriales. Se especializó en intervencionismo en el exterior con los doctores F. Mason Sones Jr (1919-1985) (The Cleveland Clinic, USA), quien inició en 1958 y sistematizó posteriormente los estudios coronarios selectivos; Richard K. Myler (The San Francisco Heart Institute, USA), quien realizó en el año 1978 la primera angioplastia coronaria, y con Benigno Soto (Universidad de Birmingham, USA), médico radiólogo, entre otros. Cosentino provenía del Hospital de Clínicas y trabajaba en el Centro de Investigaciones del profesor Dr. Alberto Taquini, donde conoció al Dr. R. Donaldson, en aquel entonces jefe del Servicio de Cardiología, y fue él quien lo invitó a trabajar en Hospital Británico. Allí estudiaban cardiopatías en niños y adultos, por lo que J. J. A. Cosentino llegó a ser un referente en el Hospital Británico en cardiopatías congénitas.

Las primeras cirugías cardiovasculares que se llevaron adelante en el servicio se efectuaron entre los años 1973 y 1983. Se trataba de cirugías sin circulación extracorpórea. Específicamente, se operaban válvulas mitrales (valvuloplastias mitrales por vía transventricular), en menor medida válvulas aórticas y en mayor cuantía se efectuaban cirugías vasculares periféricas. Luego, en el año 1984, se haría la primera cirugía de revascularización miocárdica (conocida como “bypass aorto-coronario”) con circulación extracorpórea, que fue realizada por el Dr. Carlos María Brea y su equipo, entre los que se encontraba el Dr. Bernardino Blas Mancini.14,28,33

A su vez se comenzaron a realizar las primeras ergometrías con bicicleta y los vectocardiogramas. Al principio estas pruebas de esfuerzo se hacían simplemente con escalera. Posteriormente vendrían las ergometrías con bicicleta (ciclo ergómetro). En el año 1980 se utilizó la banda ergométrica (cinta deslizante) para poner en práctica los estudios en cuestión.14,30,31

En el año 1978, J. H. Humphreys realizó los primeros ecocardiogramas con un equipo Picker 80C e inició la evaluación inocua (sin irradiación) del corazón a través de imágenes.14 Se visualizaba al corazón en una sola dimensión (modo M).

En esos años, el servicio incorporó a dos nuevos profesionales formados en el Hospital de Clínicas “José de San Martín”: Bernardino Blas Mancini, médico cirujano cardiovascular, que ingresó para asistir al Dr. Carlos María Brea, y Fernando Augusto Ballerio, médico cardiólogo clínico.14,30

Medicina nuclear y Pediatría

En el hospital hay dos servicios profundamente vinculados con la Cardiología, pero que no dependen del Departamento de dicha especialidad. Ellas son: Medicina nuclear y Cardiología pediátrica. Debido a la relevancia que estas dos áreas poseen en relación con la Cardiología en sí misma, es válido hacer una breve referencia respecto de su surgimiento.

Medicina nuclear

El Servicio de Medicina nuclear del HB “nació de la mano de Juan Jaime O’Farrel, médico clínico y endocrinólogo quien, junto a su colega Carlos Almeida, comenzó a realizar estudios no vinculados a la Cardiología”.24 A fines de la década del setenta surgió la medicina nuclear aplicada a la Cardiología en el HB, especialidad motorizada por ambos profesionales, quienes realizaron radiocardiogramas en reposo, estudios que evaluaban parámetros vinculados con la función cardíaca.

En aquella época, el hospital sólo contaba con una cinta ergométrica, ubicada en el sector físico de medicina nuclear (donde actualmente realizan la densitometría ósea). Por ello las primeras ergometrías del Servicio de Cardiología se realizaban allí. Éstas fueron efectuadas en una banda deslizante Marquette. F. O. Ballerio realizó la primera ergometría, y el paciente de prueba, uno de los médicos del Servicio, fue el mismo J. D. Humphreys.14

A comienzos de la década del ochenta se realizaron los primeros estudios de perfusión con talio 201. Pero es Diana Martino,24 una de las médicas que en esa época finalizaba su carrera de especialista en el Servicio de Cardiología en el hospital, quien se interesó por la Medicina nuclear e hizo el curso de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica). Ella fue quien realizó, en el año 1989, la primera prueba de perfusión miocárdica con talio 201.25

En el año 1996, el HB adquiere un equipo SPECT con el cual se comenzaron a realizar los estudios cardiológicos tomográficos. En el servicio de Medicina nuclear se mantienen actividades docentes en forma permanente, que se suman a la tarea asistencial.26

Cardiología pediátrica

La Cardiología Pediátrica fue ejercida por algunos cardiólogos de adultos que también trataban a niños. Los pioneros en la materia fueron J. J. A. Cosentino, R. Donaldson y J. D. Humphreys. Estos últimos, allá por los años 1967 y 1968, concurrían al Servicio de Cardiología de la ex Casa Cuna, el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde –servicio a cargo del Doctor Dambrosi–, como médicos visitantes, para perfeccionarse en cardiopatías congénitas. Los casos de cardiopatías complejas eran derivados al Hospital Italiano o al Hospital de Clínicas, a este último por mediación del Dr. Cosentino.14,24

En el año 1985, el Dr. Iölster, jefe por aquel entonces de Pediatría, hace nombrar como staff al primer cardiólogo infantil en el hospital: Juan Pablo Gallo,27 un médico formado en el Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez con los doctores Eduardo Kreutzer y Mariano Iturralde.27 Los cardiólogos clínicos, cirujanos cardiovasculares y hemodinamistas pediatras que ingresaron ulteriormente provinieron del Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P Garrahan.27 Entre los cardiólogos clínicos se nombraron a los médicos Gustavo Narkizian (quien renunció en el año 2004) y Jeanette Prenz.

Aproximadamente en 1987 se comenzaron a realizar las cirugías cardíacas infantiles con los médicos cirujanos José Suárez y Juan Pablo Laura. En el año 2003, ingresa el cirujano pediátrico cardiovascular Jorge Barreta, quien se desempeña en ese cargo en la actualidad.28

A fines de los ochenta, con el ingreso de los médicos intervencionistas infantiles Horacio Faella, luego José Alonso y Alberto Sciegatta, se comenzaron a realizar los primeros procedimientos percutáneos para el tratamiento de cardiopatías congénitas.14,24,28

A modo de conclusión de la primera parte

Hasta aquí, y en gran parte gracias al relato de quienes integran el actual Servicio de Cardiología del HB, hemos registrado de qué manera se fue gestando la Cardiología como especialidad, y cómo fue creciendo este Servicio a la par que lo hacía este hospital comunitario.

En un principio, los distintos servicios del hospital estaban a cargo de médicos de habla inglesa, situación que se mantuvo hasta la década del setenta, con el ingreso del doctor J. J. A. Cosentino, primer médico de origen latino nombrado como staff. En aquella época, el ingreso al HB se realizaba únicamente por medio de “invitaciones” y las historias clínicas se redactaban en inglés y en español. Algunos ateneos se presentaban y discutían en idioma inglés, práctica que perduró hasta la década del noventa.

Con escasos recursos tecnológicos (un electrocardiograma y una radiografía de tórax), sumados a un exhaustivo examen físico y un cuestionario, los primeros cardiólogos del HB realizaron acertados diagnósticos en el llamado Departamento de Cardiología Clínica o Cardiac Clinic. La mayoría de estos especialistas se formaban en hospitales públicos argentinos y afianzaban sus conocimientos en hospitales de referencia del exterior, principalmente de Estados Unidos e Inglaterra.

Estos médicos trabajaban de manera interdisciplinaria con colegas de otras instituciones a través de “colaboraciones”, especialmente con hospitales universitarios, como el Hospital de Clínicas “José de San Martín”, así como con los otros hospitales comunitarios de la Ciudad. Los pacientes eran trasladados a los referidos nosocomios, donde eran intervenidos con procedimientos de alta complejidad, como cateterismos y cirugías cardíacas. De esta manera, se fueron estableciendo vínculos con especialistas del país, los que se afianzaron con la participación en las sociedades científicas, congresos, cursos y jornadas de la especialidad.

En la segunda parte de esta reseña histórica relataremos cómo se formaron los primeros residentes de Cardiología del HB.

A partir de la década del sesenta se realizan los primeros cateterismos cardíacos y posteriormente las cirugías, primero las valvulares y vasculares y luego las cirugías más complejas (by pass de arterias coronarias, reemplazos valvulares y cardiopatías congénitas). Como una necesidad de complementar lo que se hacía, surgieron las diferentes secciones de las subespecialidades, como la de Hemodinamia o Cardiología Intervencionista y Cirugía Cardiovascular.

Poco a poco se comenzaron a realizar los estudios más sofisticados para aquellos tiempos: ergometrías y ecocardiogramas. Los estudios de imágenes a través de Medicina nuclear se comenzaron a realizar en la década del ochenta. Conjuntamente, en aquella época se colocaban registros de actividades eléctricas (Holter), se revertían arritmias mediante choques eléctricos, algo innovador en esos tiempos, entre otros hechos, lo que dio origen a la sección de Electrofisiología.

Las primeras publicaciones, del año 1966, fueron el producto de trabajos científicos realizados conjuntamente con instituciones nacionales e internacionales.

Los niños con cardiopatías eran asistidos en los primeros años del Servicio por los mismos médicos que atendían a los adultos, Donaldson, Cosentino y Humphreys, quienes adquirían experiencia en este tipo especial de pacientes al concurrir como “visitantes” al Hospital Pedro de Elizalde, ex Casa Cuna. Luego se incorporaron los pediatras especialistas en Cardiología provenientes del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez y del Hospital de Pediatría Juan Pedro Garrahan.

Entrada la década del ochenta se realizaron las primeras cirugías de cardiopatías congénitas, y al poco tiempo ya se efectuaban los tratamientos percutáneos de éstas.

Hasta aquí se ha descripto la primera parte de la reseña histórica del Servicio de Cardiología del HB. En el próximo número de la Revista se publicará la segunda parte, en la que se incluye la historia de la Unidad Coronaria, la Residencia, los técnicos en Cardiología, las unidades de atención en la Guardia y otros temas que hicieron a la formación y constitución del Servicio de Cardiología.

Abstract

The British Hospital of Buenos Aires was founded in 1844 as a community hospital, by the Rev. Barton Lodge, chaplain of the British Consulate. Next to French Hospital were the first community hospitals in the country, who succeeded him, among other Italian hospitals (1853), German (1867) and Spanish (1872).

In 1944, when Argentina infectious diseases began to be moderately controlled by a secular catechism of hygiene and the contributions of the “modern bacteriology” which included the first vaccines and antibiotics, cardiovascular disease emerge as new diseases.

In that context marked by a process of medical specialization and technological advancement, are developed the first outlines of what is now the Department of Cardiology at the British Hospital of Buenos Aires. It is for this reason that this paper seeks to contribute to the study of the emergence of services within hospitals and in parallel to the process of institutionalization of medical specialties.

Key words: Cardiology, history, community hospitals.

  1. Belmartino Susana. La atención médica al despuntar el siglo XX. Instituciones y procesos. Buenos Aires, Siglo XXI, 2005.

  2. Gota C, Buzzi A. Samuel Stuart Pennington y la Batalla del Río de la Plata. Revista Argentina de Radiología. 2007;71(4):387-393.

  3. Durnford Humphreys J. Informes anuales del Servicio de Cardiología. Año 1990 al 2000. Hospital Británico, Buenos Aires.

  4. Pérgola F. Historia de la Salud Social en la Argentina. Editores Argentinos Asociados, Buenos Aires.

  5. Petroni J. Los 150 Años del Hospital Británico de Buenos Aires. 1844-1994. El Hospital, Buenos Aires, 1993.

  6. Warneford Thomson H. El Hospital Británico de Buenos Aires. Una Historia 1844-2000. Buenos Aires, Colin Sharp, 2001.

  7. Fuentes Orales: las entrevistas se efectuaron en el Hospital Británico de Buenos Aires, entre agosto y noviembre del 2008. Algunos datos fueron enviados por correo electrónico.

Notas

  1. Warneford Thomson HF. El Hospital Británico de Buenos Aires. Una historia 1844-2000. Colin, Buenos Aires: 6-10.

    Pérgola F. Historia de la Salud Social en la Argentina. Editores Argentinos Asociados, Buenos Aires, 2004:54.

    Warneford Thomson HF. El Hospital Británico de Buenos Aires. Una historia 1844-2000, Colin, Buenos Aires, 2001:14.

  2. Belmartino S. La atención médica al despuntar el siglo XX. Instituciones y procesos, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005:28.

    Warneford Thomson HF. El Hospital Británico de Buenos Aires. Una historia 1844-2000. Colin, Buenos Aires:82.

  3. Ibídem: 19, 20.

  4. Ibídem: 44, 45, 49.

  5. Ibídem: 54, 99.

  6. Ibídem: 80.

  7. Graham Yoll A. La colonia olvidada. Tres siglos de habla inglesa en la Argentina. Emecé [Memoria Argentina] Buenos Aires, 2004.

  8. Warneford Thomson HF. El Hospital Británico de Buenos Aires. Una historia 1844-2000. Colin, Buenos Aires: 89, 195.

  9. Pérgola F. Historia de la Salud Social en la Argentina. Editores Argentinos Asociados, Buenos Aires, 2004:54.

  10. Ibídem: 89,195.

  11. Humphreys JD. Médico Cardiólogo. Ingresó al HB en 1966. Actual médico consultor del Servicio de Cardiología. Período de jefatura: 1984-2006.

  12. En aquel tiempo se denominaba UNBA, Universidad Nacional de Buenos Aires.

  13. Gotta C, Buzzi A. Samuel Stuart Pennington y la Batalla del Río de la Plata. Revista Argentina de Radiología, Buenos Aires, 2007;71(4):387-393.

  14. Las diferentes prestaciones médicas se solicitaban por medio de “invitaciones”.

  15. Dos profesionales, que solicitaron anonimato, contaron que en aquellas épocas existían onerosos impuestos a la importación, y muchos médicos que viajaban a los Estados Unidos para asistir a encuentros científicos traían en los bolsillos de sus sacos los hilos de sutura para cirugía, o en los forros de los tapados de piel de sus cónyuges los catéteres para estudios hemodinámicos, ya que estos materiales escaseaban en el país y eran de elevado costo.

  16. Warneford Thomson HF. El hospital Británico de Buenos Aires. Una historia 1844-2000. Colin, Buenos Aires:241.

  17. Hospital Británico, Petroni J. Los 150 Años del Hospital Británico de Buenos Aires. 1844-1994, El Hospital, Buenos Aires:55.

  18. “Profesor Doctor Mario Brea fue quien trajo al país las resecciones pulmonares regladas con disección de los elementos del hilio pulmonar, que desarrolló la cirugía cardíaca con circulación extracorpórea y que, además, promovió las residencias médicas creando la primera residencia de cirugía en el Hospital de Clínicas Gral. San Martín.” Párrafos obtenidos de la Clase Inaugural Profesor Esteva dictada el 30 de abril de 2008 en el aula central “Dr. Alejandro Posadas” del Hospital de Clínicas al asumir como Profesor Titular de Cirugía.

  19. Los 150 Años del Hospital Británico de Buenos Aires. 1844-1994. p. 58.

  20. Entrevista realizada al médico cardiólogo JJ Adolfo Cosentino, especialista en Hemodinamia e Intervencionismo.

  21. Diana Martino. Staff del Servicio de Medicina Nuclear desde 1991 y jefa de dicha área desde 2001. Ingresó al HB en el año 1986, hizo las residencias de cardiología y medicina nuclear en el Hospital, cuando todavía éstas no eran residencias oficiales en este establecimiento. Los aspirantes asistían al HB como “residentes”, sin serlo oficialmente, era figurativo pero formativo. Es cardióloga universitaria y cardioangióloga por la Universidad del Salvador. Especialista en Metodología de radioisótopos en la CONEA. En la actualidad el Servicio recibe rotantes de la carrera de especialistas en Medicina Nuclear de la UBA, de la Asociación Argentina de Biología, de la CONEA y de la tecnicatura en Ergometría de la Sociedad Argentina de Cardiología. Entrevista a Diana Martino.

  22. Los primeros estudios se realizaban con dipiridamol. Eran estadios planares. Entrevista a Diana Martino.

  23. En la actualidad, el servicio recibe rotantes de la carrera de especialistas en Medicina Nuclear de la UBA, de la asociación Argentina de Biología, de la CONEA y de la Tecnicatura en Ergometría de la SAC (Entrevista Diana Martino).

  24. Entrevista Juan Pablo Gallo. Médico Pediatra y cardiólogo infantil del HB. Especialista en ecocardiografía e intervencionismo.

  25. Brea, Carlos María. Primer cirujano cardiovascular del HB. Organizó conjuntamente los primeros servicios de cirugía cardiovascular del Hospital Alemán y del Hospital Británico. Se formó con su tío el prestigioso Dr. Mario Brea en los Hospitales Carlos G. Durand y de Clínicas José de San Martín. Su primer equipo quirúrgico estaba integrado por los siguientes cirujanos: Bernardo Blas Mancini, Jorge Pérez Brea y Andrés Santas.

Autores

Silvia Susana Makhoul
Médica Cardióloga. Docente Adscripta al Departamento de Medicina Interna. Cardiología. Hospital Británico de Buenos Aires. CABA, Argentina..

Autor correspondencia

Silvia Susana Makhoul
Médica Cardióloga. Docente Adscripta al Departamento de Medicina Interna. Cardiología. Hospital Británico de Buenos Aires. CABA, Argentina..

Correo electrónico: silviamakhoul@hotmail.com

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Silvia Susana Makhoul

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Editor
Hospital Británico de Buenos Aires

Fecha de publicación
2012-03-30

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